Por Nohemí Hernández
Hay carreras que se ganan. Y hay otras que se honran. Le Mans no se trata solo de velocidad, no es solo una prueba de resistencia mecánica. Le Mans es persistencia, fortaleza, carácter y honor. El 14 y 15 de junio de 2025, vivimos otro pedacito de la historia de la reina del automovilismo, misma que nos dejó con ese anhelo de volver a saborear esta fecha del campeonato de resistencia. Pero entre las luces del podio y el champán de los vencedores, hubo también una gloria silenciosa: la de los que no se rindieron. En un mundo que aplaude únicamente el triunfo, pocos celebran al auto que vuelve a pista después de besar la leca, al piloto que corre con el cuerpo al límite aunque no sume puntos, o a los mecánicos que devuelven a un coche luego de una falla mecánica. Pero esa es la verdadera esencia de la resistencia. No se corre solo por puntos; se corre por el orgullo de terminar. Le Mans no escucha excusas, y como alguien dijo en la transmisión: “Le Mans escoge al ganador”. Y hoy quiero hablar de dos equipos que, para mí, en esta carrera fueron grandes ganadores sin laureles: Toyota y Iron Dames.
Toyota Gazoo Racing este 2025 cumplió cuatro décadas en la competición, desde aquella primera participación en 1985 con el modesto Toyota 85C. Después de años de tragedias mecánicas, cambios de reglaje, frustraciones y de quedarse en el margen de la victoria, llegó el triunfo que les daría un dominio heroico entre 2018 y 2022. Sin embargo, ya sabemos lo poco atractivo que resulta el dominio de un solo equipo, y llegaron los cambios de reglamento y nuevos desafíos. Esta edición no fue benevolente para nuestro equipo japonés. Incluso parecía que Le Mans le había dado la espalda, iniciando con una clasificación bastante infortunada para el auto #7, y un frustrante P10 de largada después de un despiste del auto #8 en la hyperpole. Los resultados ya los conocemos, pero hoy quiero aplaudir dos cosas de este equipo:
1. La resiliencia que mostró luego de que el auto #8 —que había liderado la carrera algunas vueltas—, tuviera que regresar con 3 neumáticos, al haberse roto un componente de su rueda delantera izquierda casi a la salida de los pits, y con un excelente trabajo mecánico, lo regresaran a la pista para terminar la carrera.
2. La concentración, el esfuerzo y empuje que tuvieron los pilotos del auto #7 para terminar en el puesto 6, luego de sufrir daños en el chasis desde la primera vuelta, y sortear varias penalizaciones.
Los números pudieran verse como un total fracaso, pero para quienes conocemos la historia de este legendario equipo, entendemos que esto no es un impedimento, sino un reto para las mentes brillantes de nuestro maravilloso gigante japonés que, sabemos, pronto pondrán esos autos de regreso al podio.
El caso de Iron Dames también es la de un bote remando contra corriente, ya que antes de iniciar la competencia tuvieron que hacer cambios en su alineación, luego de que una lesión dejara a Michelle Gatting fuera trayendo de regreso a nuestra excelente veterana Sarah Bovy. Ya en carrera y después de un consistente ritmo que las mantenía en el top 10, llegada la madrugada y pasadas las 200 vueltas, un toque las obligó a salir de la pista, dejando al auto #85 de Porsche enterrado en la leca, teniendo que ser asistido por una grúa para llevarlo al box. Quizá pocos tenían la esperanza de ver regresar al pequeño auto blanco con rosa, luego de ver las expresiones en los rostros del equipo, pero llevan el alma en el nombre, y es que las “damas de hierro” no se rindieron. El gran trabajo de la cuadrilla técnica hizo lo propio para regresarlas a la contienda y poder ver ondear la bandera a cuadros.
Y sí, esta es la historia de muchos equipos cada año, equipos que no escriben su nombre en los trofeos ni en los libros de récords, esta es la otra historia de Le Mans. Y hoy quiero ponerme de pie para aplaudir a todos esos equipos, pilotos, mecánicos, personal que ni siquiera ha pisado un circuito, pero que han hecho posible poner esos autos de nuevo en la pista para la siguiente aventura. Porque aplaudir sin victoria es el acto más puro de amor deportivo. Le Mans no es solo una carrera, es una prueba del alma. Y en 2025, la otra gloria fue no rendirse. Como Toyota. Como Iron Dames. Como tantos otros que no saldrán en la portada. Y eso, en Le Mans, ya es ganar.

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